jueves, 16 de octubre de 2014

Dame un motivo

Las palabras me han salvado en más de una ocasión y siempre he encontrado en ellas un motivo para la esperanza. Pueden ser puñales o caricias, pero están llenas de luz cuando vertemos sobre ellas nuestros sueños.
Me sirven de camino para llegar hasta mí misma y hasta los demás, porque con ellas se teje el mundo y lo que existe en él. Todo lo que amamos tiene un nombre y si no lo tiene lo inventamos, porque no sabemos vivir sin comunicar.Hasta la historia más hermosa del mundo se puede desgranar en palabras.
Por eso escribo, para seguir tejiendo sueños e historias que llenen de luz la vida que crece bajo mis pies y sobre mi cabeza.
Estamos hechos de sueños, cierto, pero también estamos hechos de palabras…